A partir del lunes 4 de mayo de 2026, los hondureños deberán ajustarse a una nueva estructura de precios en los combustibles, anunciada por la Secretaría de Energía.
El ajuste impactará directamente en los bolsillos de los consumidores de Tegucigalpa y San Pedro Sula, donde se registran incrementos en las gasolinas y el gas licuado de petróleo (GLP) doméstico, aunque también se reportan leves rebajas en el kerosene y el GLP vehicular.
En Tegucigalpa, la gasolina súper alcanzará los L 140.85, con un aumento de L 2.10, mientras que la regular se fijará en L 129.32, con un alza de L 1.95, pese al “apoyo económico temporal” aplicado por el Gobierno.

El diésel también subirá, llegando a L 141.67, con un incremento de L 0.29. El GLP doméstico, utilizado en la mayoría de hogares, sufrirá el mayor ajuste, con un aumento de L 7.48, situándose en L 245.61. En contraste, el kerosene bajará L 2.52, y el GLP vehicular disminuirá L 0.07.
En San Pedro Sula, la tendencia es similar: la gasolina súper costará L 135.51 (+ L 2.04), la regular L 124.17 (+ L 1.77), y el diésel L 136.46 (+ L 0.11). El GLP doméstico se venderá en L 224.47, con el mismo aumento de L 7.48. Por otro lado, el kerosene bajará L 2.56, y el GLP vehicular se reducirá en L 0.07.
Las autoridades justifican los ajustes en función de la dinámica internacional de los precios del petróleo y sus derivados, asegurando que el “apoyo económico temporal” busca mitigar el impacto en los consumidores.
Sin embargo, el incremento en productos de alto consumo, como la gasolina y el GLP doméstico, genera preocupación en sectores sociales y económicos, que advierten sobre un efecto inmediato en el costo de vida y en la cadena productiva nacional.
Con este nuevo cuadro, los hondureños deberán enfrentar una semana marcada por la presión en los combustibles y el debate sobre la efectividad de las medidas de alivio anunciadas por el Gobierno.