El Pentágono anunció la retirada de 5.000 soldados estadounidenses estacionados en Alemania, en una decisión que el secretario de Defensa Pete Hegseth ordenó formalmente y que deberá completarse en un plazo de seis a doce meses.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, confirmó la orden en un comunicado: «Esta decisión surge tras una revisión exhaustiva de la postura de las fuerzas del Departamento en Europa y responde al reconocimiento de los requisitos del teatro de operaciones, así como de las condiciones sobre el terreno».
Una crisis diplomática de fondo

La medida se produce después de que el presidente Donald Trump arremetiera contra el canciller alemán Friedrich Merz por sus críticas a la guerra de EE.UU. con Irán. Trump dijo que Merz «no sabe de lo que está hablando» sobre Irán y al día siguiente anunció que EE. UU. estaba «estudiando y revisando» una posible reducción de tropas.
El anuncio llegó poco después de que Merz asegurara que Irán estaba «humillando» a Estados Unidos y que Washington no tiene una estrategia clara ante el conflicto. Las declaraciones del canciller abrieron una nueva grieta en las relaciones bilaterales, que también desembocó en el anuncio de aranceles del 25% a los coches europeos, afectando especialmente a la industria alemana.
LA REACCIÓN DE BERLÍN

El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, reconoció que la retirada era previsible, dado que la administración Trump había advertido que revisaría su despliegue en Europa. No obstante, subrayó que «la presencia de soldados estadounidenses en Europa, y especialmente en Alemania, está en nuestro interés y en el de Estados Unidos».
Pistorius aprovechó el momento para reivindicar una OTAN más autónoma, afirmando que la alianza «tiene que ser más europea para seguir funcionando como una alianza transatlántica» y que los europeos deben asumir mayor responsabilidad en su propia seguridad.
Alemania alberga la mayor concentración de tropas estadounidenses en Europa, con unos 35.000 efectivos en servicio activo. Entre las instalaciones clave figuran la base aérea de Ramstein, el cuartel general en Wiesbaden y los campos de entrenamiento de Grafenwöhr y Hohenfels en Baviera. La retirada del 14% de esa fuerza marca un punto de inflexión en décadas de cooperación militar transatlántica.