No se detiene la violencia contra las mujeres

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LA MASICA, Atlántida. — La violencia volvió a cobrar una vida femenina en el litoral atlántico. Isis Matute, de 25 años, fue asesinada a tiros en la colonia La Misión Esperanza, de San Juan Pueblo, en el municipio de La Masica.

Sujetos desconocidos la interceptaron mientras caminaba por el sector y le dispararon sin mediar palabra. Los atacantes huyeron con rumbo ignorado.

Lo que hace este crimen aún más perturbador es lo que reveló su madre entre lágrimas: días antes del ataque, Isis le había contado que recibía llamadas con amenazas de muerte.

«Era una persona tranquila, se llevaba bien con todo el mundo», dijo la mujer, incapaz de encontrar una razón que explique por qué su hija fue blanco de la violencia. La denuncia nunca llegó a las autoridades. Ahora es demasiado tarde.

La Policía Nacional inició las investigaciones para identificar a los responsables y esclarecer el móvil del crimen, aunque la comunidad, acostumbrada al silencio que sigue a cada asesinato, teme que el caso quede impune.

El crimen se suma a una estadística que debería escandalizar. El Observatorio de la Violencia de la UNAH documenta que en Honduras una mujer es asesinada aproximadamente cada 37 horas, con un promedio de cerca de seis muertes violentas por día en todo el país.

Solo en las últimas cuatro semanas han sido asesinadas 22 mujeres a nivel nacional, según el mismo organismo universitario.

A nivel general, Honduras registra un repunte del 2.79% en muertes violentas frente al mismo período de 2025, con la violencia diversificándose entre extorsión, narcotráfico y crimen urbano.

Atlántida acumula una historia dolorosa de femicidios sin resolver. La muerte de Isis Matute no es un hecho aislado: es el síntoma de una crisis de seguridad que el Estado todavía no logra contener.