CHOLUTECA. – El sur de Honduras lanza una señal de alarma que no puede ignorarse. Tres municipios del departamento de Choluteca, Marcovia, El Triunfo y la cabecera departamental, están siendo intervenidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la ONU ante una crisis de seguridad alimentaria que amenaza con desbordarse a lo largo de todo el Corredor Seco centroamericano.
Fue el alcalde de Marcovia, Nahúm Cálix, quien encendió la voz de alerta con palabras directas y sin eufemismos: «Ya Marcovia se está interviniendo con la FAO y las Naciones Unidas, por seguridad alimentaria; El Triunfo y Choluteca también se van a intervenir».
La declaración del edil, desnuda una realidad que las cifras confirman y que el calor vuelve insoportable cada día.
La región soporta temperaturas superiores a los 41 grados Celsius, un calor extremo que golpea simultáneamente varios frentes vitales para la subsistencia local.

La sequía arrasa la producción de granos básicos, el sustento histórico de las familias campesinas del sur, mientras la pesca artesanal, otra fuente esencial de alimento e ingreso para comunidades costeras, también resiente el impacto de las condiciones climáticas adversas.
La emergencia no se circunscribe a los tres municipios mencionados. Las autoridades advierten que la crisis se extiende a gran parte del Corredor Seco, esa franja de vulnerabilidad estructural que atraviesa Honduras de sur a norte y donde la sequía no es un fenómeno nuevo, sino una condena que regresa con mayor fuerza cada temporada.
La intervención de organismos internacionales de la envergadura de la FAO y la ONU confirma que la situación supera la capacidad de respuesta local y exige una reacción coordinada, sostenida y urgente.
Mientras el termómetro no cede y los campos se resecan, miles de familias hondureñas esperan que la ayuda llegue antes de que el hambre se instale sin retorno.