Moscú. La Plaza Roja amaneció este inusualmente silenciosa. Sin tanques, sin misiles, sin el estruendo metálico de los blindados cruzando los adoquines frente al Kremlin.
Rusia conmemoró el 81.º aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en el desfile más modesto organizado bajo el mandato de Vladímir Putin, una imagen que recorrió el mundo como símbolo del desgaste que impone la guerra en Ucrania.
Por primera vez en casi dos décadas, el acto se celebró sin armamento pesado, con las autoridades rusas justificando el cambio de formato de última hora por la «situación operativa actual» y la amenaza de ataques ucranianos. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó la adopción de «medidas de seguridad adicionales».

El internet móvil fue bloqueado en el centro de la capital y las calles amanecieron casi desiertas, según se constató.
El desfile comenzó a las 10:00 hora local y terminó a las 10:45, limitándose al tradicional sobrevuelo de aviones de combate y al paso de tropas a pie. Putin aprovechó su discurso para reivindicar la invasión de Ucrania como una «causa justa» y aseguró que sus soldados se enfrentaban a «fuerzas agresivas» respaldadas por la OTAN, convencido de que Rusia vencerá.
El acto se enmarcó en un frágil alto el fuego de tres días anunciado por Trump, aunque los ceses unilaterales previos declarados por ambas partes no se sostuvieron y Moscú y Kiev se cruzaron acusaciones mutuas por la continuación de los combates.
La ausencia de blindados y misiles en la Plaza Roja es considerada por analistas como una demostración de debilidad para Putin, cuyo índice de aprobación cayó del 75 % en febrero al 65 % en abril, la caída más pronunciada desde el inicio de la invasión en 2022.