La jefa del Programa Ampliado de Inmunizaciones de la Secretaría de Salud, Odalys García, encendió las alarmas al confirmar que la tosferina ya deja 14 muertos y 180 casos entre positivos y sospechosos en Honduras durante 2026, en lo que representa la peor crisis por esta enfermedad que el país ha registrado en años recientes. Todos los fallecidos son niños.
La cifra representa un incremento del 53% respecto al año anterior y supera ampliamente los ocho fallecimientos registrados en todo 2025. Las autoridades sanitarias atribuyen el repunte a coberturas de vacunación por debajo del 95% recomendado y a la desinformación que aleja a los padres de los centros de salud.
La tosferina, también conocida como pertussis, es una infección bacteriana altamente contagiosa de las vías respiratorias que se caracteriza por una tos seca e intensa seguida de sonidos agudos al inhalar. Sus síntomas iniciales son similares a un resfriado común, pero tras dos semanas se agravan con mucosidad espesa y tos incontrolable. La medicación es totalmente diferente a la de una tos ordinaria.

La enfermedad se transmite con facilidad por el aire cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. Los bebés suelen contagiarse de hermanos mayores, padres o cuidadores que desconocen ser portadores de la bacteria.
La vacuna, gratuita en todos los centros de salud del país, se aplica en cinco dosis: a los 2, 4 y 6 meses de edad, con refuerzos a los 15-18 meses y entre los 4 y 6 años. Las mujeres embarazadas deben recibirla entre las semanas 26 y 37 de gestación.
García fue enfática: vacunar es la única barrera efectiva contra esta enfermedad que sigue matando niños hondureños de forma totalmente prevenible.