Ivanka Trump desata una crisis ambiental

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Tirana, Albania — Lo que comenzó como una inversión turística se ha convertido en una crisis política y ambiental de alcance internacional. Ivanka Trump, hija del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su esposo Jared Kushner adquirieron la isla abandonada de Sazan, una antigua base militar de la era comunista, por 1,400 millones de dólares. El acuerdo también incluye un convenio de 4,700 millones de dólares sobre parte de un paisaje costero protegido en la comunidad de Zvërnec.

Los planes contemplan la construcción de un gran complejo turístico de lujo en Sazan y otro desarrollo urbanístico en la cercana zona costera de Zvernec, junto a la laguna de Narta, con hoteles, villas, apartamentos exclusivos, instalaciones recreativas y un puerto deportivo. Algunas estimaciones apuntan a que el desarrollo podría incorporar hasta 10,000 habitaciones.

El proyecto está previsto dentro de una reserva natural y en una de las zonas de mayor valor para la biodiversidad de Albania, un punto clave de paso para aves migratorias a lo largo de la costa adriática. La oposición se aceleró tras la difusión de videos que muestran trabajos preparatorios en la costa y excavadoras en la playa. El sábado se organizó una primera concentración en Zvernec, donde guardias de seguridad privados se enfrentaron a los manifestantes, varios de los cuales resultaron heridos.

Miles de personas volvieron a movilizarse durante varios días consecutivos en Tirana bajo consignas como «Albania no está en venta» e «Ivanka, vete a casa». El miércoles, la policía utilizó cañones de agua contra los manifestantes durante la protesta más reciente en la capital.

Un proyecto similar en Serbia ofrece un aviso: el Parlamento aprobó una ley especial para permitir un complejo vinculado a Kushner en Belgrado, pero la Fiscalía serbia imputó después a cuatro personas, entre ellas un ministro, por abuso de cargo y falsificación de documentos. Albania observa ese precedente con creciente inquietud mientras las protestas no dan señales de ceder.