El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que no tiene objeciones a que la selección de Irán participe en territorio estadounidense durante el Mundial de Fútbol 2026, que se celebrará conjuntamente en Estados Unidos, México y Canadá.
La afirmación se produce en medio de tensiones diplomáticas con Teherán, pero refleja una postura de apertura en el ámbito deportivo.
“Está bien que Irán juegue aquí. Es el Mundial, y todos deben tener la oportunidad de competir”, expresó Trump en un breve encuentro con periodistas en la Casa Blanca.
Sus palabras buscan disipar dudas sobre posibles restricciones a la participación de selecciones de países con los que Washington mantiene relaciones tensas.
El anuncio ocurre en un contexto de máxima expectativa por el torneo, que reunirá a 48 selecciones y tendrá varias sedes en suelo estadounidense.

La declaración presidencial fue interpretada como un gesto de pragmatismo, al separar las diferencias políticas de la celebración deportiva.
Analistas señalan que la decisión de permitir la participación de Irán en Estados Unidos podría contribuir a reducir tensiones en el plano internacional, aunque advierten que la seguridad será un tema central durante el evento.
Autoridades federales ya trabajan en coordinación con la FIFA para garantizar que todos los equipos y aficionados cuenten con protección adecuada.
La comunidad iraní en Estados Unidos recibió con alivio las palabras de Trump, destacando que el fútbol puede servir como puente cultural en tiempos de confrontación política.
Por su parte, la FIFA reiteró que el Mundial es un espacio de inclusión y respeto, donde las selecciones clasificadas deben poder competir sin restricciones.
Con esta declaración, Trump marca un precedente en la relación entre política y deporte, reafirmando que el Mundial 2026 será un escenario global abierto a todas las naciones participantes.