Irán cobra peajes y se consolida sobre el estrecho de Ormuz

Teherán, Irán — Irán avanza con paso firme en su intento de controlar el estrecho de Ormuz, la arteria marítima más estratégica del planeta, a través de la cual transita aproximadamente el veinte por ciento del suministro mundial de petróleo. Irán creó la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA, por sus siglas en inglés), un nuevo organismo para gestionar el tráfico en el estrecho, mientras las conversaciones de paz con Estados Unidos permanecen estancadas.

La nueva entidad emitió un formulario de declaración denominado «Vessel Information Declaration«, que deben completar todos los buques que deseen transitar por el estrecho para garantizar su paso seguro.

El documento solicita más de 40 datos, entre ellos el nombre e identificación de la nave, país de origen y destino, nacionalidad de los propietarios, operadores y tripulación, así como los detalles de la carga.

Algunos buques ya habrían pagado hasta dos millones de dólares por su tránsito, y el banco JP Morgan advirtió que Irán podría obtener entre 70 y 90 mil millones de dólares anuales si se le permite cobrar peajes en el estrecho.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC) advirtió que tanto ciudadanos estadounidenses como extranjeros que realicen estos pagos podrían enfrentar sanciones.

Expertos señalan que el gobierno iraní intenta crear una nueva fuente de ingresos ante el peso de las sanciones y el costo de la guerra, pero también busca establecer un precedente que podría ser replicado por sus aliados en otras vías marítimas en disputa, como el mar de China Meridional.

Antes del conflicto, el estrecho era navegable libremente por cualquier buque de cualquier origen. Desde que comenzaron los enfrentamientos, el tráfico comercial cayó de un promedio de 120 cruces diarios a apenas 40 por semana en su peor momento.

Irán insiste en que el estrecho permanece abierto al mundo, pero cerrado a sus enemigos, mientras el portavoz militar iraní endureció la postura al asegurar que la vía marítima permanecerá cerrada a largo plazo para Estados Unidos e Israel.

Las negociaciones entre Washington y Teherán continúan, pero el futuro del estrecho sigue siendo la pieza más volátil de todo el tablero geopolítico del Golfo Pérsico.