La tensión en Medio Oriente volvió a escalar. Hamás calificó de peligrosa escalada la declaración del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu de ampliar el control de su país sobre Gaza, mientras estados europeos y residentes del territorio palestino también expresaron alarma ante el plan.
Bajo el acuerdo de cese al fuego alcanzado en octubre, el ejército israelí debía permanecer en control del 53 por ciento de Gaza, pero Netanyahu anunció que expandiría esa zona hasta un 70 por ciento inicial, sin precisar detalles ni un cronograma.
El grupo militante palestino, que desencadenó dos años de devastadora guerra en Gaza con su ataque del 7 de octubre de 2023, describió los comentarios de Netanyahu como un plan de limpieza étnica y desplazamiento forzado de los palestinos.

La comunidad internacional reaccionó con dureza. Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores británico señaló que cualquier expansión adicional del control israelí en Gaza sería inaceptable y correría el riesgo de agravar una situación humanitaria ya de por sí grave. Alemania, por su parte, expresó su preocupación y se opuso a una división permanente del territorio palestino.
Berlín además anunció que suspendería las exportaciones de equipos militares a Israel que pudieran ser utilizados en Gaza, decisión que Netanyahu calificó de decepcionante.
El balance humano del conflicto es devastador. Los ataques israelíes en Gaza han matado a más de 900 palestinos desde el inicio de la tregua, mientras que los ataques militantes palestinos han causado la muerte de cuatro soldados israelíes.
La ONU advirtió que el plan israelí de tomar control del 70 por ciento de Gaza agravará inevitablemente el sufrimiento de los niños, ya afectados por el severo hacinamiento en el territorio.