Estados Unidos. Una empresa de tecnología espacial con sede en California planea probar un satélite equipado con un enorme espejo reflectante, un proyecto que ha generado advertencias de expertos preocupados porque la tecnología podría empeorar la contaminación lumínica, alterar ecosistemas e interferir con investigaciones científicas.
La compañía Reflect Orbital recibió recientemente la aprobación de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos para lanzar y probar su satélite de demostración Eärendil-1, el cual portará un espejo espacial diseñado para redirigir la luz solar hacia la Tierra desde una órbita baja.
La FCC describió el concepto como una «tecnología potencialmente revolucionaria» en la resolución que aprobó la licencia para el satélite de prueba. Según la agencia, los beneficios de interés público superan los riesgos identificados durante el proceso de evaluación.

Un vocero de Reflect Orbital indicó que la misión inaugural de prueba se lanzará este año, y la empresa espera tener 36 satélites en órbita para 2027. El objetivo es comprobar si la luz solar puede reflejarse sobre ubicaciones específicas de la Tierra, iluminando un área de aproximadamente cinco kilómetros de ancho.
La tecnología busca iluminar calles y vecindarios sin electricidad después del anochecer, además de proporcionar luz adicional a granjas solares para aumentar la generación de energía durante la noche, con potenciales aplicaciones en agricultura y respuesta a desastres.
Sin embargo, no todos están convencidos de que el proyecto deba avanzar. El astrónomo Stacy McGaugh, de la Universidad Case Western Reserve, calificó el proyecto como «una abominación» y advirtió que representa «una amenaza existencial para la astronomía observacional», comparando su impacto con mirar directamente al sol a través de un telescopio.
El experto también expresó preocupación por posibles efectos sobre especies nocturnas y sobre las poblaciones de luciérnagas, ya en declive.
Por su parte, la empresa aseguró que ha trabajado con científicos y ambientalistas para diseñar salvaguardas, y que el sistema podrá apagarse en cualquier momento y evitará zonas sensibles como observatorios y hábitats protegidos.