El expresidente Juan Orlando Hernández rechazó categóricamente la autenticidad de una serie de grabaciones que lo vinculan con una supuesta trama de injerencia internacional orientada a desestabilizar gobiernos de la región, calificando los materiales como un montaje digital fabricado con inteligencia artificial y parte de una campaña de guerra sucia impulsada por sectores de la izquierda radical.
Para sustentar su postura, Hernández presentó el dictamen del perito judicial español Miguel Ángel de la Torre, especialista en acústica forense ante los tribunales de justicia de España.
El análisis técnico detectó 64 cortes deliberados en el primer archivo de audio y 15 eventos electroacústicos anómalos que evidencian manipulación posterior al registro original.
Además, las herramientas forenses identificaron trazas de voz sintetizada y clonada mediante inteligencia artificial, con una probabilidad científica del 76 % en el primer material y del 72 % en el segundo.
El peritaje también señaló la ausencia de elementos espontáneos propios del habla humana, como vacilaciones, dudas y pausas naturales.
A esto se sumó una inconsistencia lingüística clave: los interlocutores fueron programados para tutearse con «usted», cuando históricamente la relación entre los involucrados se ha desarrollado bajo el trato de «vos».
Hernández también reveló que Phonexia, la empresa de análisis de voz citada por los promotores de la denuncia como ente certificador, emitió un comunicado oficial desmarcándose del caso y aclarando que nunca validó ni participó en la verificación de los audios.
Al cerrar su mensaje, el exmandatario exhortó a los medios de comunicación a verificar el origen e integridad de los materiales antes de su difusión, alertando sobre el peligro que las tecnologías de suplantación profunda representan para la reputación de las personas y la estabilidad institucional.