La violencia estremeció a Honduras cuando agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) fueron emboscados dentro de una vivienda durante un operativo antidrogas en la aldea de Corinto, en el municipio de Omoa, en Cortés, zona fronteriza con Guatemala.
Los criminales permitieron que los uniformados rompieran los accesos de la residencia e ingresaran para luego atacarlos a disparos desde el interior, en lo que las autoridades calificaron como una de las agresiones más graves contra los cuerpos de seguridad hondureños.
El saldo del enfrentamiento es de 5 agentes de la DIPAMPCO muertos y tres civiles fallecidos durante el fuego cruzado.

Los policías confirmados como caídos son el subcomisario Lester Josué Amador Herrera, jefe de investigaciones de la DIPAMPCO en Tegucigalpa y líder del operativo, y los agentes Leonel Alejandro Valdez Núñez, Emerson Josué Canales Fúnez, Dailin Francisco Elvir Quintanilla y Nels Makley Aguilar Benavídez.
El jefe de la Policía de Fronteras resultó herido y fue trasladado a un hospital bajo fuertes medidas de seguridad.
Tras el enfrentamiento, las autoridades cerraron temporalmente el paso fronterizo con Guatemala por Corinto y desplegaron un fuerte operativo con unidades militares y policiales.
Un contingente de al menos 500 policías y 200 militares fue desplegado en la zona de Corinto luego del mortal enfrentamiento.

El portavoz de la Policía Nacional, Edgardo Barahona, confirmó que el sector fronterizo entre Honduras y Guatemala está siendo utilizado por estructuras criminales para mover droga.
Las autoridades revelaron además que cinco miembros de la Policía Nacional permanecen desaparecidos tras los enfrentamientos, por lo que continúan intensas labores de búsqueda en distintos sectores de la zona norte.
La Secretaría de Seguridad ordenó la suspensión inmediata del Director, Subdirector y Jefe de Operaciones de la DIPAMPCO por no haber seguido los protocolos institucionales de legalidad y acompañamiento judicial en el operativo.