El servicio de transporte público en la colonia El Reparto se encuentra prácticamente paralizado. Apenas dos o tres unidades continúan en operación, mientras conductores y propietarios enfrentan un nuevo cobro de extorsión que los mantiene bajo constante zozobra.
Transportistas denunciaron que la falta de seguridad en la terminal ha obligado a reducir drásticamente la circulación de buses, ante el temor de represalias por parte de estructuras criminales que exigen pagos ilegales.
“Así no podemos trabajar, hay zozobra de que nos pueda pasar algo… nos da pesar por los pasajeros, pero tenemos que asegurar que a nadie le pase nada”, expresó uno de los conductores afectados, reflejando el clima de miedo que domina al sector.
Los trabajadores aseguran que las amenazas provienen de nuevos grupos delictivos, que han intensificado los cobros del llamado “impuesto de guerra”, práctica que sigue golpeando al rubro y debilitando la movilidad en la capital.
La crisis no se limita a El Reparto.

La ruta que cubre el sector de El Carrizal también se encuentra semiparalizada, evidenciando cómo la extorsión continúa afectando la seguridad y el desplazamiento de miles de usuarios.
Mientras tanto, los conductores reiteran su llamado urgente a las autoridades para que garanticen protección y condiciones seguras.
Advierten que, de no haber respuestas inmediatas, el servicio podría colapsar por completo en estas zonas, dejando a comunidades enteras sin transporte público.
La situación refleja un problema estructural: la extorsión como amenaza persistente contra el transporte urbano, que no solo golpea la economía de los trabajadores, sino que también limita el derecho de los ciudadanos a movilizarse con seguridad.
En medio de la incertidumbre, los pasajeros se ven obligados a buscar alternativas más costosas o inseguras, mientras el transporte colectivo, vital para la vida diaria, se debilita frente al avance del crimen organizado.