La red de corrupción que giró en torno a la exfiscal Francia Sofía Medina, conocida como la «Barbie Fiscal», continúa desenredándose con consecuencias devastadoras para el Banco Central de Honduras.
Once funcionarios y exfuncionarios del ente emisor fueron detenidos tras la presentación de un requerimiento fiscal del Ministerio Público, en un golpe contundente que demuestra que la trama de corrupción tenía raíces profundas dentro de la institución financiera del Estado.
A los detenidos se les atribuyen 100 delitos de malversación imprudente relacionados con un millonario desfalco que habría sangrado las arcas del BCH durante varios años.
El proceso fue admitido por el Juzgado de Letras Penal con Competencia Nacional en Materia de Criminalidad Organizada, Medio Ambiente y Corrupción, con sede en San Pedro Sula.
Entre los capturados destaca Arlen Fernando Cerrato Díaz, gerente activo del BCH en San Pedro Sula, quien enfrenta 35 cargos de malversación imprudente. También fue detenido Virgilio Antonio Villalobo Gálvez, exjefe de la División de Operaciones, señalado por 32 cargos.

La lista incluye además a dos gerentes en funciones en Tegucigalpa y otros exfuncionarios vinculados a áreas operativas y administrativas del banco.
Según la Fiscalía Especial para la Transparencia y Combate a la Corrupción Pública, los implicados habrían actuado con negligencia en el control de fondos públicos, facilitando la salida irregular de recursos de manera sostenida a lo largo del tiempo, configurando una estructura interna que operó sin ser detectada por años.
Las detenciones llegan pocos días después de la condena dictada contra la propia Francia Medina, declarada culpable en el mismo esquema.
Los once detenidos deberán comparecer ante el juez para la audiencia de declaración de imputado, donde se definirán las medidas cautelares.
El Banco Central de Honduras tiene una herida abierta, y la justicia apenas comienza a cerrarla.