Tatumbla. — El caso que conmocionó a Honduras en octubre de 2025 vuelve a encender las alarmas. El Ministerio Público realizó una nueva inspección en el hotel de montaña «Entre Pinos«, en Tatumbla, Francisco Morazán, y encontró un hallazgo que profundiza el misterio: la cabaña donde murieron los jóvenes novios está semidestruida y completamente desprovista de menaje, mientras las cuatro restantes permanecen intactas.
La diligencia fue dirigida por fiscales de la Sección de Muerte de Mujeres de la Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida (FEDCV) y agentes de la ATIC, con el acompañamiento de un ingeniero químico y un ingeniero eléctrico industrial, cuyo informe técnico busca aportar nuevos elementos al caso.

El lamentable suceso ocurrió el 17 de octubre de 2025, cuando Nicol Alejandra Figueroa López y Luis Alonso Oseguera Betancourt, ambos de 26 años, fueron hallados sin vida en la cabaña que habían reservado para celebrar su aniversario de noviazgo. Tenían planes de casarse.
Fuentes de entero crédito revelaron que la causa de muerte fue intoxicación por inhalación de monóxido de carbono, presuntamente originada por una fuga en el sistema de calefacción del jacuzzi.

Sin embargo, los familiares de las víctimas nunca aceptaron esa versión. La madre de Nicol denunció públicamente que considera que se trató de un crimen y señaló que el teléfono de su hija fue apagado al mediodía del viernes, cuando la joven ya había fallecido.
Pertenencias desaparecidas e indicios confusos desde el primer día alimentaron las dudas de los familiares, que exigen justicia y transparencia en la investigación.

El estado actual de la cabaña —semidestruida y vaciada mientras el resto del hotel opera con normalidad— añade una nueva capa de sospecha a un caso que seis meses después sigue sin respuestas definitivas.