Washington. Varios estados del oeste estadounidense enfrentan una temporada de incendios forestales excepcional, con focos activos que han obligado a miles de evacuaciones y destruidos cientos de estructuras en las últimas semanas.
En el este de Washington, los incendios forestales dejaron más de 600 estructuras destruidas y obligaron a evacuar a 60,000 personas en la región de Spokane, mientras el gobernador Bob Ferguson declaró la emergencia estatal y prohibió todo tipo de quemas ante la acción combinada de vientos huracanados y temperaturas récord.
La evacuación no se limitó a zonas residenciales, ya que entre las instalaciones desalojadas se contaron plantas de reclamación de agua, una planta de energía de residuos y el hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos. En todo el estado se han quemado al menos mil kilómetros cuadrados, y algunos de los incendios, incluidos los del área de Spokane, no han sido contenidos.

Spokane está inmersa en una temporada de incendios forestales que este año ha sido especialmente brutal para el noroeste del Pacífico, con decenas de grandes incendios ardiendo en 15 estados, casi la mitad de ellos solo en Oregón y Washington. A nivel nacional, los incendios forestales ya han quemado más de 5.1 millones de acres.
En Oregón, distintos complejos de incendios continúan activos en el centro y el este del estado, sumándose a la crisis regional que enfrentan las agencias de emergencia en el noroeste del país.

Mientras tanto, en California, el condado de Calaveras declaró la emergencia local tras registrar casi 1,500 vecinos evacuados debido al avance de las llamas en la zona.
Las autoridades federales, estatales y locales continúan trabajando de manera coordinada para contener los múltiples frentes de fuego, en un contexto donde las condiciones climáticas —marcadas por altas temperaturas y vientos fuertes— continúan dificultando las labores de extinción en toda la región.