LOS ÁNGELES. – Nadie fuera del círculo personal de Ariana Grande sabe la razón, si es que existe alguna, por la que la cantante parece haber perdido peso. Su salud es privada; su imagen aparece en todas partes. El espacio entre esas dos premisas se llena de especulación y de debates sobre si está bien o mal especular al respecto.
La estrella del pop anunció el domingo que «dará un paso atrás en cuanto a visibilidad», suspendiendo sus futuras apariciones una vez que termine su actual gira de verano, un anuncio que se produjo tras semanas de intensa atención mediática sobre su físico.
Según reportes recogidos por medios internacionales, una representante de la artista señaló que la decisión responde a la «constante y persistente atención pública» generada por sus últimas apariciones. Grande no ha vinculado este paso a su peso ni a ningún trastorno alimentario, y especialistas insisten en que sería inapropiado especular sobre su salud.

Rachel Morrison, psicóloga clínica de la Universidad de Tecnología de Auckland, advirtió que cuando el público analiza el cuerpo de alguien públicamente, hace suposiciones sobre su salud basadas únicamente en la apariencia, algo que no permite determinar si una persona atraviesa un trastorno alimentario.
Lucie Vallée, terapeuta especializada en imagen corporal, planteó que existe una diferencia entre hablar de una tendencia cultural y especular sobre la salud de una persona en particular. Para la especialista, es posible abordar la presión social hacia la delgadez sin convertir el cuerpo de una mujer en evidencia pública.
El episodio reabre un debate que ya había surgido en 2025, durante la gira promocional de «Wicked: For Good», cuando Grande y su coprotagonista Cynthia Erivo enfrentaron comentarios similares sobre su delgadez.
Si este tema te resulta sensible o conoces a alguien que enfrenta dificultades relacionadas con la alimentación o la imagen corporal, existen líneas de ayuda especializadas disponibles para brindar apoyo.