Remesas hacia Honduras podrían alcanzar los $13,000 millones al cierre de 2026

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Las remesas que recibe Honduras mantienen una tendencia creciente y podrían alcanzar los 13,000 millones de dólares al cierre de 2026, de acuerdo con las proyecciones del Banco Central de Honduras (BCH), explicó Obed García, subdirector de Gobernanza Económica de la Asociación para una Sociedad Más Justa (ASJ).

El economista señaló que, de mantenerse el comportamiento actual, el ingreso de remesas representaría un incremento aproximado del 20 % respecto al año anterior, una cifra que refleja el peso creciente de este rubro dentro de la economía nacional.

Sin embargo, consideró necesario analizar las causas de este crecimiento y la dependencia que mantiene el país de estos recursos, en lugar de celebrar únicamente el aumento en los montos recibidos.

García mencionó que uno de los factores que podría estar impulsando el envío de dinero es el temor de los hondureños que viven en Estados Unidos a ser retornados, debido al endurecimiento de las políticas migratorias en ese país. También señaló que las familias en Honduras requieren mayores ingresos ante las limitadas oportunidades laborales y el bajo ingreso promedio a nivel nacional.

«Realmente hay un problema de fondo y es la dependencia que tiene el país de las remesas todavía», manifestó el economista.

García advirtió que, aunque las remesas representan un respaldo importante para la economía hondureña, también generan vulnerabilidad ante una eventual reducción del flujo de recursos.

Según explicó, más de 300,000 familias aseguran que las remesas constituyen su única fuente de ingresos, por lo que una disminución podría afectar directamente su situación económica.

Actualmente, Honduras recibe alrededor de 1,000 millones de dólares mensuales por concepto de remesas.

De mantenerse ese ritmo de envíos durante los próximos meses, el país podría acercarse efectivamente a la proyección de 13,000 millones de dólares al finalizar el año 2026.

El especialista insistió en la necesidad de que el Gobierno impulse políticas económicas orientadas a generar empleo digno y reducir progresivamente la dependencia que el país mantiene frente a este tipo de ingresos externos.