Cadena perpetua en juego: confesiones estremecen al mundo deportivo

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París, Francia. Loïk Le Priol, exmilitar francés y principal acusado por el asesinato del exrugbier argentino Federico Martín Aramburú, confesó durante el juicio que fue él quien disparó, aunque insistió en que lo hizo en legítima defensa. El caso, ocurrido en marzo de 2022 en el barrio Saint-Germain-des-Prés, sigue generando conmoción en Francia y Argentina.

Según su declaración, Le Priol aseguró que actuó por un “reflejo militar” y que “todo está borroso” en su memoria de aquella noche. Reconoció haber disparado contra Aramburú tras una pelea en un bar, pero negó que se tratara de un ataque premeditado. La fiscalía, sin embargo, sostiene que el acusado efectuó seis disparos a sangre fría, lo que configura un asesinato deliberado.

El excomando de la Marina francesa, vinculado a grupos de ultraderecha, enfrenta la posibilidad de cadena perpetua si se confirma su responsabilidad penal. Durante la audiencia, expresó arrepentimiento por la muerte del exdeportista, señalando que “no es poca cosa haberles arrebatado un padre a sus hijos, un esposo, un hijo”.

La defensa busca demostrar que la reacción fue instintiva y desproporcionada en un contexto de violencia, mientras que la acusación mantiene que se trató de un crimen ejecutado con plena conciencia.

El juicio, que se encuentra en su fase final, ha puesto en debate la influencia de la formación militar en la conducta de Le Priol y el impacto de la violencia en su vida personal. El veredicto se espera en los próximos días y definirá si sus confesiones logran atenuar la condena o si se confirma la máxima pena.