Hay noches que marcan para siempre a un futbolista. La de este domingo será una de esas para Santiago Beltrán. El joven arquero de 21 años se convirtió en el héroe absoluto de River Plate al atajar dos penales en la tanda definitiva que le dio al Millonario el pase a los cuartos de final del Torneo Apertura ante San Lorenzo, en un partido que tuvo de todo y que mantuvo en vilo a miles de hinchas hasta el último disparo desde los once metros.
El encuentro había terminado igualado en el tiempo reglamentario, obligando a ambos equipos a dirimir el clasificado desde el punto de penalti.
Fue allí donde Beltrán se agigantó bajo los tres palos y demostró que la presión no lo paraliza sino que lo activa.
Con dos tapadas decisivas que enloquecieron al estadio, el guardameta selló la clasificación de River y su propio nombre en la memoria colectiva de los hinchas de la banda roja.
Las palabras del propio protagonista al terminar el partido reflejaron con honestidad la magnitud de lo vivido.

«No voy a jugar otro partido tan dramático como este», confesó Beltrán ante los micrófonos, con la adrenalina todavía sin bajar y la voz de quien acaba de atravesar algo que difícilmente se repite en una carrera.
Una declaración que no es exageración sino la descripción exacta de una noche que rozó lo cinematográfico.
River avanza así a los cuartos de final del Torneo Apertura con el pulso acelerado pero con el objetivo cumplido.
El Millonario no brilló con la contundencia que exige su historia, pero encontró en su arquero más joven el escudo que necesitaba en el momento más exigente.
En el fútbol argentino, donde la épica y el drama conviven en cada partido, esta noche ante San Lorenzo quedará como una de esas historias que se cuentan de generación en generación.
Beltrán apenas tiene 21 años. Y ya tiene una noche para toda la vida.