Crisis en la maquila: gobierno activa mesas de diálogo

Comparte si te gusta

Una alarma silenciosa pero devastadora recorre las ciudades industriales del norte de Honduras.

En Choloma, San Pedro Sula y Villanueva, miles de trabajadores enfrentan la incertidumbre de quedarse sin empleo ante el cierre progresivo de empresas maquiladoras que durante décadas sostuvieron la economía familiar de esa región.

Ante la gravedad del escenario, el ministro de Trabajo, Fernando Puerto, anunció la creación de comisiones de diálogo entre empresarios y obreros como respuesta urgente del gobierno para enfrentar una crisis que no admite más espera.

Fernando Puerto

«Estamos conscientes de la obligación que tenemos de generar condiciones para que vengan nuevas fuentes de empleo, evitar la pérdida de estas fuentes laborales y también recuperar las que se fueron en el pasado», afirmó el funcionario con un tono que reconoce la dimensión del problema sin pretender minimizarlo.

Las mesas de diálogo, según explicó Puerto, buscan no solo contener la hemorragia de empleos perdidos, sino construir las condiciones necesarias para atraer nuevas inversiones y devolverle estabilidad a un mercado laboral que lleva meses sufriendo golpes consecutivos.

La gravedad de la situación no escapa al sector privado. Karim Qubain, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, fue directo al hablar del momento que vive el país: «La pérdida de un empleo es una noticia sumamente mala y triste para el país.

Tenemos que trabajar cerca del gobierno para establecer mecanismos que permitan atraer inversiones». El dirigente empresarial advirtió además que la estabilidad social de Honduras depende directamente de lo que ocurra en los hogares de los trabajadores, y que, sin seguridad jurídica y confianza para los inversionistas, la recuperación del empleo será una tarea imposible.

Los representantes del sector obrero, por su parte, pusieron el dedo en la llaga: si no se actúa con decisión y rapidez, la situación podría agravarse en los próximos meses hasta alcanzar proporciones de crisis social.

Honduras tiene en la maquila uno de sus pilares económicos más sensibles, y su deterioro no es solo un dato estadístico.

Detrás de cada plaza perdida hay una familia que pierde su sustento, una comunidad que se fragiliza y un país que retrocede. El diálogo que arranca hoy es necesario. Ahora falta que sea suficiente.