Madrid, España. José Mourinho encara este miércoles uno de los partidos más cargados de simbolismo desde que regresó al banquillo del Real Madrid: su primer duelo como local en el Santiago Bernabéu tras trece años de ausencia. El técnico portugués, sin embargo, se encargó de bajarle el tono al momento y pidió que la atención del estadio recaiga sobre sus jugadores y no sobre su propio regreso.
«Yo no quiero que el Bernabéu me reciba de un modo particular», afirmó el entrenador en la rueda de prensa previa al encuentro, en la que insistió en que la afición debe volcarse con el equipo «como su pasión» y no con su figura. Mourinho reconoció que la temporada anterior del club terminó con un ambiente enrarecido entre la grada y la plantilla, con pitos incluidos por el rendimiento mostrado en el tramo final, y expresó su deseo de que ese vínculo se recomponga desde el primer partido en casa de este curso.
«NO SOY IMPORTANTE»

Lejos de reivindicar el peso de su vuelta a un club en el que ya dirigió entre 2010 y 2013, el luso quiso desviar los focos hacia el colectivo. Insistió en que lo relevante no es su regreso personal, sino el compromiso que debe demostrar el equipo, y se mostró confiado en poder mantener la calma pese a la carga emocional del momento.
El rival de turno será la Real Sociedad, en un choque correspondiente a la primera jornada de LaLiga que quedó aplazado en su momento porque ambos clubes tenían futbolistas disputando la final del Mundial: Marc Cucurella por parte del Real Madrid y Mikel Oyarzabal por la Real Sociedad. Mourinho agradeció públicamente esa decisión de la patronal del fútbol español, que permitió a los equipos afectados sumar una semana extra de descanso antes de arrancar la temporada.
El técnico madridista fue claro al pedir respaldo del público, recordando que el equipo ya sintió ese apoyo como visitante en el campo del Espanyol y que espera una respuesta similar ahora que juega en casa. Ese precedente no es menor: el Real Madrid debutó en la Liga con un ajustado 2-1 sobre los pericos, resuelto en el descuento gracias a un gol de Carlos Espí tras el tanto inicial de Jude Bellingham, en un partido en el que el conjunto blanco mostró tramos irregulares pese a quedarse con los tres puntos.
Mourinho subrayó que cada punto cuenta desde ya, remarcando que perder unidades pesa igual de caro que ganarlas, y pidió respeto hacia una Real Sociedad a la que definió como un rival intenso y con jugadores de calidad, capaz de complicar el partido en el Bernabéu.