Los Ángeles. -Cuando le preguntaron cuál era su habilidad secreta, Angelina Jolie respondió sin filtro y con esa honestidad que la caracteriza fuera de los sets de Hollywood.
Primero admitió lo que no puede hacer: el estacionamiento en paralelo le resulta un misterio y en la cocina el panorama tampoco es alentador. Pero cuando el mundo esperaba una respuesta terrenal, la actriz soltó lo que nadie vio venir: sabe pilotar un avión.
Jolie obtuvo su licencia de piloto en 2004 como regalo de cumpleaños para su hijo Maddox, quien desde pequeño sentía fascinación por los aviones.

Madre e hijo solían ir al aeródromo a almorzar y a ver despegar y aterrizar las aeronaves, hasta que ella tomó la decisión de aprender a volar.
La actriz posee licencia de piloto de avión y también de helicóptero. Ha volado varios modelos, entre ellos el Cirrus SR22, el Beechcraft Bonanza, el Bell 206 JetRanger y el Robinson R44. No como pasatiempo ocasional, sino con una dedicación que pocos imaginan detrás de su imagen cinematográfica.
En una entrevista con Harper’s Bazaar, Jolie confesó que volar «me da una sensación de libertad» y que es «lo más cercano a la meditación que he encontrado».
Su amor por la aviación también tiene un propósito humanitario: viaja en sus propias aeronaves a zonas remotas para llevar ayuda y apoyar causas globales, y fue invitada a unirse a la Organización de Aviación Civil Internacional como enviada especial.

Su hijo Maddox, quien inspiró todo, acaba de obtener su propia licencia de piloto, siguiendo los pasos de su madre.
La lección de Angelina es clara: no necesitas ser bueno en todo. Solo necesitas encontrar esa cosa que te hace completamente único, aunque sea a 3.000 metros de altura.