El Mundial 2026 arrancó en territorio norteamericano con el partido inaugural entre México y Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México, pero la fiesta deportiva más grande del planeta llega envuelta en una nube de incertidumbre migratoria que ningún gol ha podido disipar.
El presidente Trump presentó el Mundial 2026 como una oportunidad única para mostrar al mundo la grandeza y unidad de Estados Unidos. Sin embargo, ese espíritu festivo ha sido opacado por las redadas migratorias y las restricciones de visa que antecedieron al torneo.
Las consecuencias ya son concretas y visibles. Al menos un árbitro de Somalia y un miembro del cuerpo técnico de Irak fueron rechazados en aeropuertos estadounidenses en días recientes, y decenas de hinchas de países como Marruecos no obtuvieron visas de turismo pese a tener entradas en mano.
La alarma se extendió a la sociedad civil. Más de 120 organizaciones emitieron una alerta de viaje advirtiendo que aficionados, jugadores, periodistas y visitantes en general podrían enfrentar violaciones a sus derechos, incluyendo perfilamiento racial por parte de las autoridades, revisión invasiva de redes sociales y registros de dispositivos electrónicos.

Amnistía Internacional señaló que Estados Unidos enfrenta una emergencia en materia de derechos humanos, describiendo al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) como una amenaza intimidante no solo para los aficionados sino incluso para los propios jugadores.
Pese a todo, las autoridades intentan calmar las aguas. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, afirmó que la misión del ICE no era hacer redadas masivas y que siempre buscan a los peores criminales.
Además, la administración Trump eliminó el requisito de fianzas de hasta 15,000 dólares para ciertos visitantes del Mundial.
La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, insistió en que los visitantes son bienvenidos, pero subrayó que ese mensaje también debe venir de la Casa Blanca. Por ahora, el mundo juega al fútbol en Estados Unidos con los ojos puestos tanto en el balón como en la puerta de salida.