La capital hondureña enfrenta una crisis hídrica que no depende únicamente de la capacidad de sus represas, sino del grave deterioro de su red de distribución. Así lo expuso el gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), Gustavo Boquín, quien presentó un diagnóstico preciso sobre el suministro de agua en el Distrito Central.
Tegucigalpa necesita 242 mil metros cúbicos de agua diarios, pero las represas producen un máximo de 182 mil, cubriendo apenas el 75% de la demanda. Sin embargo, el problema más crítico ocurre después de la producción: por el deterioro de las tuberías y las conexiones clandestinas, de los 182 mil metros cúbicos que producen las represas, solo 95 mil llegan efectivamente a los hogares, es decir, el 39% de lo que la ciudad necesita, mientras el 48% del agua producida se pierde antes de llegar a su destino.

«El 40% del agua que producimos en plantas se fuga por tuberías viejas y pegues clandestinos, esto representa que diariamente perdemos 87 mil metros cúbicos», precisó Boquín. Esa cifra se traduce en 31 millones 755 mil metros cúbicos perdidos al año. Según el funcionario, recuperar ese volumen equivale a construir una represa completamente nueva.
Ante este escenario, la UMAPS, avanza en un proyecto con financiamiento externo para renovar las tuberías en el sector este y oeste de la ciudad, con el objetivo de que el agua producida llegue efectivamente a los hogares capitalinos.
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Las conexiones clandestinas al sistema de agua potable generan pérdidas económicas y técnicas que afectan directamente la presión y continuidad del servicio en zonas residenciales del Distrito Central.