Washington, D.C.—Un estudio internacional reveló que dos sustancias químicas ampliamente utilizadas en la industria del plástico, conocidas como ftalatos, estarían relacionadas con graves consecuencias para la salud pública.
Según la investigación, en 2018 estas sustancias se vincularon con casi 2 millones de nacimientos prematuros y la muerte de 74.000 recién nacidos en todo el mundo, cifras que han generado alarma en la comunidad científica y médica.
Los ftalatos se emplean para hacer el plástico más flexible y se encuentran en una amplia gama de productos de uso cotidiano, desde envases y juguetes hasta artículos médicos. Sin embargo, su exposición ha sido objeto de creciente preocupación debido a sus efectos potencialmente dañinos en el desarrollo fetal y en la salud reproductiva.

Los investigadores señalaron que la exposición a estas sustancias puede alterar procesos hormonales y aumentar el riesgo de complicaciones durante el embarazo. El estudio, publicado en una revista científica de alto impacto, advierte que los costos humanos y económicos asociados a los nacimientos prematuros son enormes, afectando tanto a las familias como a los sistemas de salud.
Organismos internacionales de salud han instado a reforzar la regulación sobre el uso de ftalatos, especialmente en productos que tienen contacto directo con alimentos o que son utilizados por mujeres embarazadas y niños. Algunos países ya han implementado restricciones, pero la presencia de estas sustancias sigue siendo generalizada en mercados globales.
Expertos en salud pública consideran que los hallazgos deben servir como un llamado urgente a la acción. Recomiendan promover alternativas más seguras en la industria del plástico y aumentar la conciencia ciudadana sobre los riesgos de exposición.
El estudio subraya que la prevención es clave: reducir el uso de ftalatos podría salvar miles de vidas y evitar millones de nacimientos prematuros cada año. La evidencia científica coloca a estas sustancias en el centro de un debate global sobre la seguridad química y la protección de la salud infantil.