Desborda la violencia contra la mujer

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El año 2025 cerró con un incremento significativo en las capturas por violencia contra la mujer en Honduras, según reportes de la Policía Nacional.

El aumento está directamente relacionado con el mayor uso de la línea 114, un canal exclusivo para mujeres y niñas víctimas de violencia doméstica y maltrato familiar.

De acuerdo con la portavoz de la institución, inspectora Bessy Marín, durante 2025 se recibieron más de 8,160 llamadas a través de la línea 114, de las cuales 7,296 fueron atendidas y derivaron en 440 intervenciones policiales efectivas. Además, se brindaron 189 atenciones psicológicas, lo que refleja un avance en el acompañamiento integral a las víctimas.

El incremento en las denuncias evidencia que muchas mujeres han perdido el miedo a denunciar, confiando en la respuesta de las autoridades. Paralelamente, organizaciones como el Centro de Derechos de Mujeres (CDM) reportaron que entre enero y noviembre de 2025 se registraron 229 muertes violentas de mujeres y femicidios, lo que subraya la magnitud del problema.

La violencia contra la mujer sigue siendo una de las principales crisis sociales en Honduras. Solo en el primer semestre de 2025, 127 mujeres fueron asesinadas de forma violenta, con un 63% de los casos vinculados al uso de armas de fuego. Los departamentos más afectados fueron Francisco Morazán, Cortés y Olancho, donde se concentra la mayor cantidad de denuncias y capturas.

Las autoridades aseguran que el fortalecimiento de la línea 114 y la coordinación con unidades de investigación han permitido capturar a agresores reincidentes y desarticular redes de violencia familiar. Sin embargo, organizaciones feministas insisten en que se requieren políticas públicas más robustas, refugios seguros y programas de prevención para reducir la impunidad y garantizar la protección de las víctimas.

El 2025 deja un panorama mixto: por un lado, más mujeres se atreven a denunciar y la Policía responde con capturas; por otro, la violencia sigue cobrando vidas, lo que exige un compromiso más firme del Estado y la sociedad hondureña para erradicar este flagelo.