La política hondureña vuelve a encenderse con las declaraciones de Alia Kafati, integrante del Partido Liberal.
En redes sociales, Kafati lanzó un mensaje contundente: “Hablan de caretas los que tienen dos caras. Hablan de traición cuando mal agradecidos son”, frase que refleja la tensión que rodea su salida del movimiento de Salvador Nasralla y las acusaciones que han circulado en torno a supuestas negociaciones políticas.
La controversia se intensificó tras la difusión de un audio en el que se menciona que la diputada Iroshka Elvir habría solicitado 2.5 millones de lempiras a cambio de una casilla política.
Kafati negó categóricamente esas versiones, asegurando que el audio fue sacado de contexto y que todas las aportaciones realizadas en campaña están registradas ante el Instituto de Política Limpia.
Por su parte, Elvir respondió con un reto público: ofreció 1 millón de lempiras a quien presente pruebas de su participación en actos de corrupción, defendiendo su postura de transparencia.
La diputada Julia Talbott también intervino, cuestionando el cambio de movimiento político de Kafati y señalando que existen conversaciones previas que contradicen sus aclaraciones.
Este cruce de acusaciones refleja la fragilidad de las alianzas políticas en Honduras y expone las tensiones internas que podrían marcar el rumbo de las próximas elecciones.
La ciudadanía observa con atención, en un contexto donde la credibilidad y la transparencia son cada vez más exigidas.