Caen ‘Galván’ y ‘Vegeta’, asesinos de estudiante de medicina

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EL PROGRESO, Yoro. – La Policía Nacional de Honduras confirmó la captura de dos hombres señalados como principales sospechosos en el asesinato de Valeria Jolette Alvarado Borjas, estudiante de Medicina de 20 años, cuyo caso ha generado conmoción nacional.

La joven fue reportada como raptada en El Progreso, Yoro, el pasado 15 de febrero y días después encontrada sin vida en una zona limítrofe entre La Lima y San Manuel, Cortés.

Los detenidos fueron identificados como Dennis Alexander Galván Canales, de 29 años, alias “Galván”, y ,, de 27 años, conocido como “Vegeta”.

Ambos fueron capturados tras una persecución policial en San Pedro Sula, cuando el vehículo en el que se desplazaban volcó en un bulevar de la ciudad, lo que facilitó su detención inmediata.

De acuerdo con el informe oficial, los sospechosos enfrentan órdenes de captura por delitos graves, entre ellos secuestro agravado, violación, robo de vehículo, robo con violencia e intimidación, así como asociación para delinquir.

Las autoridades señalaron que Galván Canales cuenta con al menos tres órdenes de captura vigentes por hechos similares y que existen testigos protegidos que lo vinculan con otros crímenes.

El caso de Valeria Alvarado ha sacudido a la opinión pública no solo por la brutalidad del crimen, sino también por el perfil de la víctima.

Valeria era hija de Carlos Enrique Alvarado Flores, funcionario de la Gerencia de Obras Públicas de la Municipalidad de El Progreso, y hermana de Kenia Jeanina Alvarado, jefa de la Unidad Municipal del Migrante Retornado.

La joven fue reportada oficialmente como desaparecida el 16 de febrero, y tras días de intensa búsqueda, su cuerpo fue localizado entre matorrales. Posteriormente, fue trasladado a la morgue de San Pedro Sula para los procedimientos legales correspondientes.

Las autoridades continúan las investigaciones para esclarecer el móvil del crimen y determinar si existen más personas involucradas.

Versiones preliminares apuntan a que los sospechosos, un comerciante y un mecánico, podrían estar ligados a redes criminales que operan en la zona norte del país.

El asesinato de Valeria ha reavivado el debate sobre la inseguridad y la violencia contra mujeres en Honduras, donde los casos de femicidios y desapariciones siguen en aumento.

Organizaciones de derechos humanos han exigido justicia pronta y efectiva, así como medidas más contundentes para proteger a las jóvenes en el país.

La captura de los presuntos responsables representa un avance significativo en la investigación, pero la sociedad hondureña espera que el proceso judicial se lleve a cabo con transparencia y que se impongan las sanciones correspondientes.

Mientras tanto, familiares, amigos y compañeros de estudio de Valeria han expresado su dolor y exigido que su memoria sea honrada con justicia. Este caso se ha convertido en un símbolo de la urgencia de reforzar la seguridad ciudadana y garantizar que hechos tan atroces no queden impunes.