Nasry “Tito” Asfura Zablah fue juramentado como presidente constitucional de la República de Honduras para el período 2026-2030, en una ceremonia solemne realizada en el Congreso Nacional.
El acto estuvo marcado por simbolismos religiosos y militares, con la presencia de autoridades legislativas, representantes de las Fuerzas Armadas y la comunidad internacional.

La primera dama, Lissette del Cid, le impuso la banda presidencial tras la promesa de ley ante el presidente del Congreso, Tomás Zambrano.
En su discurso, Asfura recordó que su camino hacia la presidencia no fue sencillo: “Esto no ha sido un camino exonerado, en cada tropiezo hubo manos dispuestas a levantarme; en cada momento difícil, palabra de aliento, y cuando el trayecto parecía más oscuro, la luz de muchas personas nos mostró el rumbo”.

Agradeció a su familia, amigos, liderazgos de su partido, la comunidad internacional y a todos los hondureños que apostaron por la defensa de la democracia y la libertad.
El mandatario fue enfático: “No más división, no es con insultos, venganza u odio que vamos a salir adelante. Los hondureños queremos paz y prosperidad”. Subrayó que su compromiso es servir a todos los ciudadanos sin distingo de color político, destacando que el gran reto es Honduras misma: “Honduras vamos a estar bien, que Dios bendiga a Honduras”.

Asfura hizo un reconocimiento especial a tres figuras clave en la defensa de la democracia: Carlos Enrique Cardona, Ana Paola Hall y Cossette López Osorio, consejeros del Consejo Nacional Electoral (CNE). También saludó al jefe del Estado Mayor Conjunto, Héctor Benjamín Valerio Ardón, y a la junta de comandantes de las Fuerzas Armadas.
El presidente insistió en que “el tiempo empezó a correr”, llamando a diputados y ciudadanos a construir un nuevo país.
Prometió trabajar con los 298 alcaldes sin distinción política, impulsar la descentralización y reducir el tamaño del Estado para lograr mayor eficiencia y destinar más recursos a la población.
Además, señaló que sus prioridades serán la seguridad, la salud y la educación, pilares fundamentales para el desarrollo nacional.
UN INICIO MARCADO POR ESPERANZA

El tono conciliador y directo del discurso fue interpretado como un intento de tender puentes en un país marcado por la polarización política. “Honduras, no te voy a fallar, vamos a estar bien”, aseguró Asfura, quien pidió a los diputados apoyar sus iniciativas de ley para transformar el país.
Con este mensaje, el nuevo presidente busca abrir una etapa de reconciliación y trabajo conjunto, donde la descentralización y la eficiencia estatal se conviertan en herramientas para atender las necesidades urgentes de la ciudadanía.

Su reto inmediato será demostrar que las palabras de unidad y compromiso se traducen en acciones concretas que mejoren la vida de los hondureños.