BRUSELAS. – La lucha contra la contaminación por microplásticos ha generado tensiones significativas entre los países miembros de la Unión Europea (UE) y la Comisión Europea, durante una reunión celebrada el miércoles en Bruselas. El propósito del encuentro fue debatir sobre la posibilidad de endurecer la legislación que regula estos “pellets”, los cuales se escapan anualmente en decenas de miles de toneladas al medio ambiente, contaminando los océanos y las playas.
La legislación propuesta obligaría a las industrias productoras y transportadoras de estos gránulos a evaluar los riesgos asociados y a implementar planes para mitigar posibles contaminaciones. Las grandes empresas que cumplan con estos requisitos recibirían una “certificación”, con el riesgo de enfrentar sanciones si sus planes resultan inadecuados.

Sin embargo, la discusión se tornó tensa cuando varios Estados miembros, incluyendo Francia y España, propusieron incluir a las pequeñas empresas en el mecanismo de certificación. La Comisión, en cambio, se opone a esta inclusión, aduciendo razones de “simplificación” para evitar la carga administrativa que podría suponer para estas entidades, especialmente aquellas en sectores como la agricultura y la pesca.
Una fuente diplomática europea expresó su preocupación, manifestando que la postura de la Comisión podría comprometer la ambición ambiental del bloque. Según esta fuente, “La Comisión está exagerando” la situación en torno a la regulación de microplásticos.

Mientras tanto, otros países, como Grecia y Chipre, apoyan la posición de la Comisión ante el temor de que la nueva ley afecte adversamente al sector del transporte marítimo, crucial para sus economías. Alemania también se ha alineado con la Comisión al no respaldar la propuesta de incluir a las pequeñas empresas en las reglas de certificación.
Se espera que una nueva reunión se realice el próximo martes con el objetivo de buscar un compromiso que satisfaga a todas las partes involucradas. Según estimaciones, entre 52.140 y 184.290 toneladas de granza de plástico fueron liberadas en el medio ambiente en la UE durante 2019. La lucha contra la contaminación plástica sigue siendo una prioridad y un desafío para el bloque comunitario.