Petroleras de Rusia bajo ataque

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El conflicto entre Rusia y Ucrania volvió a golpear la infraestructura energética rusa este sábado, cuando un ataque con drones marítimos obligó a suspender las operaciones en la terminal de Novorossiisk, una de las más grandes del país y parte del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC).

Este oleoducto, que transporta petróleo desde Kazajistán hacia el Mar Negro, es clave para el suministro global y cuenta con participación de gigantes como Chevron y ExxonMobil.

El ataque, calificado por Moscú como un “acto terrorista”, se produjo en medio de una escalada de hostilidades en el Mar Negro. Según Kiev, la acción buscaba frenar el financiamiento de la maquinaria bélica rusa, mientras que Moscú denunció que se trató de una agresión directa contra su economía.

La interrupción de la terminal se produce justo antes de una nueva ronda de conversaciones entre representantes de Estados Unidos y Ucrania, prevista para este domingo en Florida. Un portavoz del gobierno estadounidense confirmó que participarán el secretario de Estado, Marco Rubio, y el emisario especial de Donald Trump, Steve Witkoff, en un intento por explorar vías de negociación que conduzcan a un alto al fuego.

El encuentro, sin embargo, llega marcado por tensiones internas en Kiev, tras la destitución de un estrecho colaborador del presidente Volodymyr Zelensky, quien debía encabezar la delegación ucraniana. Además, en las últimas horas Rusia lanzó nuevos ataques con drones y misiles sobre Kiev, dejando al menos tres muertos y decenas de heridos, lo que evidencia la dificultad de avanzar hacia la paz.

La comunidad internacional observa con preocupación el impacto de estos ataques sobre el mercado energético global. La terminal de Novorossiisk maneja millones de barriles diarios y su paralización podría afectar los precios internacionales del crudo.