MOSCÚ / ISLAMABAD. – Isabel, una joven rusa, relató cómo conoció a Zahid Ali Khan en un evento benéfico, mucho antes de saber que él era un reconocido empresario pakistaní con un patrimonio que supera los 740 millones de dólares. Según su testimonio, lo que la conquistó no fueron los lujos ni la ostentación, sino su personalidad: un hombre sensible, con sentido del humor y una forma sencilla de conectar.
En ese primer encuentro, Zahid se mostró como alguien tranquilo y atento, sin hacer alarde de su riqueza. Lo que comenzó como una charla casual se transformó en una relación marcada por la confianza y el respeto mutuo. Isabel asegura que se sintió escuchada y valorada desde el inicio, y que cuando más adelante descubrió la magnitud de la fortuna de Khan, sus sentimientos ya estaban consolidados. “El amor nació mucho antes de conocer cualquier detalle sobre su patrimonio”, afirmó.

La historia ha generado debate en redes sociales y medios internacionales, donde muchos destacan que en una época marcada por la desconfianza hacia las relaciones vinculadas al dinero, este caso rompe prejuicios. Isabel insiste en que su vínculo con Zahid se sostiene en la complicidad diaria, la autenticidad y un afecto que no depende de bienes materiales.
Zahid Ali Khan, además de su éxito empresarial, es conocido por participar en iniciativas sociales y proyectos de beneficencia, lo que refuerza la idea de que su encuentro con Isabel estuvo marcado por un contexto de solidaridad. Para ella, esa coincidencia fue clave: “Lo que me enamoró fue su forma de ser, su humildad y cómo me hacía reír”, declaró.
Hoy, la pareja se ha convertido en símbolo de que el amor verdadero puede surgir en cualquier circunstancia, incluso cuando uno de los protagonistas posee una de las mayores fortunas de Asia.