Irán y EE. UU. se preparan para una segunda ronda

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En la antesala de las conversaciones que tendrán lugar en Ginebra, diplomáticos iraníes advirtieron que un entendimiento con Washington es posible si la parte estadounidense se muestra “sincera” y con predisposición. La delegación persa insinuó que, además del tema nuclear, podrían explorarse acuerdos en áreas de “intereses comunes” como minería, gas y la adquisición de aeronaves.

El viceministro de Exteriores iraní, Majid Takht-Ravanchi, declaró que “la pelota está en el campo de EE. UU.” y que, si existe voluntad política, se puede alcanzar un acuerdo. Subrayó que Teherán no renunciará al enriquecimiento de uranio sin condiciones claras y exigió un levantamiento sustancial de las sanciones. “Si se quiere un acuerdo, hay que centrarse en la cuestión nuclear”, afirmó el diplomático, descartando la posibilidad de un enriquecimiento cero en Irán, como plantean algunos sectores en Washington.

CAUTELA EN WASHINGTON

Por su parte, los negociadores estadounidenses se mostraron cautos, aunque reiteraron su compromiso con la vía diplomática. Fuentes cercanas al Departamento de Estado señalaron que la prioridad es garantizar que cualquier acuerdo incluya mecanismos verificables para limitar el programa nuclear iraní, al tiempo que se mantiene abierta la posibilidad de discutir otros temas económicos y energéticos.

Las negociaciones se producen en un clima de alta tensión en Oriente Medio, tras incidentes recientes como el derribo de un dron iraní por parte de Estados Unidos en aguas internacionales. Además, las conversaciones llegan después de que la primera ronda en Omán la semana pasada se realizara de manera indirecta, con la mediación de ese país, y se considerara un paso inicial hacia el diálogo.

La cita en Ginebra representa un nuevo intento por reactivar el diálogo diplomático tras años de fracasos y recrudecimiento de sanciones. Para Teherán, el levantamiento de las medidas restrictivas es esencial; para Washington, la prioridad es limitar el enriquecimiento de uranio.

El desenlace dependerá de la capacidad de ambas partes para encontrar puntos de convergencia y avanzar hacia un acuerdo que reduzca la tensión regional y fortalezca la estabilidad internacional.