Comandantes de las guerrillas colombianas que presuntamente operaban en territorio venezolano huyeron de regreso a Colombia tras la operación militar de Estados Unidos que terminó con el arresto del mandatario venezolano Nicolás Maduro, informaron fuentes de las fuerzas armadas colombianas.
Bogotá sospecha desde hace años que jefes de poderosas organizaciones rebeldes como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y facciones disidentes de las extintas FARC se refugiaban en Venezuela, donde habrían contado con respaldo del régimen chavista en zonas fronterizas.
De acuerdo con reportes militares, tras el operativo estadounidense realizado el pasado sábado en Caracas, varios cabecillas intentaron cruzar hacia Colombia. Entre ellos se mencionan nombres de alto perfil como alias Antonio García, máximo comandante del ELN, y Iván Márquez, ex número dos de las FARC que tras la firma de la paz en 2016 formó su propia organización armada.
La captura de Maduro, confirmada por el presidente estadounidense Donald Trump, ha generado un reacomodo en los grupos armados que operaban bajo su protección. Según analistas, la caída del líder chavista debilita las alianzas entre las guerrillas colombianas y estructuras criminales como el Cartel de los Soles, que durante años facilitaron actividades de narcotráfico y contrabando en la frontera.
Organizaciones como Human Rights Watch han advertido que la presencia del ELN en Venezuela era conocida y tolerada por el régimen, lo que permitía a los guerrilleros expandir sus operaciones y reclutar combatientes. Ahora, con la ofensiva militar y la captura de Maduro, Colombia enfrenta el reto de contener el retorno de estos grupos y evitar un repunte de la violencia en departamentos fronterizos como Arauca y Norte de Santander.
La situación abre un nuevo capítulo en el conflicto armado colombiano, donde la caída de Maduro podría significar tanto un debilitamiento de las guerrillas como un riesgo de mayor inestabilidad en la frontera.