Pro-American Iranian Kurdish groups con base en el norte de Irak se están preparando para conformar unidades armadas que podrían ingresar a Irán, lo que abriría un nuevo frente en el conflicto regional.
Según funcionarios iraquíes y líderes kurdos, estas organizaciones opositoras —como el Partido Democrático de Kurdistán Iraní (PDKI) y el Partido por una Vida Libre en Kurdistán (PJAK)— han intensificado sus entrenamientos en campamentos ubicados en la región de Erbil y Sulaymaniya.
Las fuentes señalan que Estados Unidos ha mantenido conversaciones con líderes kurdos para explorar formas de apoyo logístico y militar, en el marco de la ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv contra objetivos iraníes.
La estrategia contempla que estas fuerzas kurdas, consideradas entre las más organizadas de la oposición iraní, puedan cruzar la frontera y establecer operaciones en el oeste de Irán, aprovechando su conocimiento del terreno montañoso.
El plan, según reportes internacionales, busca debilitar la capacidad defensiva de Teherán y galvanizar a sectores opositores dentro del país.

Sin embargo, analistas advierten que una intervención kurda podría aumentar la inestabilidad regional y provocar represalias contra comunidades kurdas en Irán e Irak.
Los grupos kurdos afirman contar con miles de combatientes entrenados y con experiencia en enfrentamientos previos contra fuerzas iraníes.
En paralelo, las autoridades iraquíes expresan preocupación por el riesgo de que su territorio se convierta en plataforma de operaciones militares, lo que podría arrastrar a Irak a una confrontación directa con Irán.
La situación se desarrolla mientras continúan los ataques israelí-estadounidenses contra infraestructura militar iraní y mientras Teherán responde con misiles lanzados por sus aliados regionales.
La posible participación de fuerzas kurdas añade un nuevo elemento de tensión a un conflicto que ya se extiende más allá de las fronteras iraníes.