“El Mencho”, de migrante a poderoso narco

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De migrante deportado en Estados Unidos a jefe de uno de los cárteles más poderosos y sanguinarios de México, así se resume la trayectoria de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”. Su carrera criminal comenzó en la década de los ochenta, cuando traficaba heroína en territorio estadounidense.

En 1989 fue deportado a su natal México, donde continuó vinculado al narcotráfico.

Tras años de movimientos en la sombra, en 2009 fundó el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización que rápidamente se consolidó como una de las más violentas y expansivas del país.

El CJNG cobró fuerza tras las pugnas internas en el Cártel de Sinaloa, aprovechando el vacío de poder para extender sus operaciones en varios estados mexicanos y en el extranjero.

El liderazgo de Oseguera se caracterizó por una estrategia de expansión agresiva, marcada por enfrentamientos directos con fuerzas de seguridad y grupos rivales. Su capacidad para manejar estructuras criminales complejas y su férrea disciplina interna le permitieron convertir al CJNG en un actor central del narcotráfico global.

La magnitud de su poder llevó a que Estados Unidos ofreciera una recompensa de 15 millones de dólares por su captura, convirtiéndolo en uno de los criminales más buscados del mundo.

El Departamento de Justicia lo acusó de tráfico internacional de drogas y de dirigir una organización responsable de miles de muertes en México.

La figura de “El Mencho” simboliza la evolución del crimen organizado en América Latina: de pequeños traficantes a líderes de corporaciones criminales con alcance transnacional.

Su historia refleja cómo las debilidades institucionales y las pugnas entre cárteles abrieron espacio para el surgimiento de un poder paralelo que desafió al Estado mexicano.