El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su administración está lista para iniciar operaciones militares terrestres contra los cárteles de la droga en México, a quienes responsabilizó de controlar el país y de provocar decenas de miles de muertes en territorio estadounidense por el tráfico de fentanilo y otras sustancias.
En declaraciones a la cadena Fox News, Trump afirmó que tras haber logrado “erradicar el 97% de las drogas que ingresaban por vías marítimas” hacia EE. UU., la siguiente fase de su estrategia será el combate directo en tierra firme.
“Los cárteles están dirigiendo México. Es muy triste ver lo que le ha pasado a ese país”, dijo, asegurando que las organizaciones criminales son responsables de entre 250.000 y 300.000 muertes anuales en Estados Unidos por sobredosis.
La postura del mandatario se produce pocos días después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, en una operación sorpresa que Washington presentó como parte de su ofensiva regional contra el narcotráfico y gobiernos aliados.

La reacción en México fue inmediata. La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó categóricamente la posibilidad de incursiones militares estadounidenses, advirtiendo que tales acciones violarían la soberanía nacional y pondrían en riesgo la cooperación bilateral.
Analistas señalan que esta amenaza abre un escenario de tensión diplomática sin precedentes, pues nunca antes un presidente estadounidense había anunciado públicamente la intención de desplegar tropas en territorio mexicano.
El anuncio también generó alarma internacional. Medios europeos destacaron que la estrategia rompe con el freno histórico que evitaba invasiones directas en países vecinos. El Papa Francisco advirtió que “se ha roto un límite peligroso” en la política exterior estadounidense.
La comunidad internacional observa con preocupación el rumbo de los acontecimientos, mientras en México se multiplican las voces que exigen una respuesta firme para defender la soberanía y evitar una escalada militar en la región.