Caracas amaneció con un ambiente de expectativa y tensión

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Caracas despertó bajo un clima de incertidumbre y tensión. Decenas de familiares de presos políticos se mantienen en vigilia frente al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), conocido como el Helicoide, esperando noticias concretas sobre sus seres queridos.

La jornada marca la tercera noche consecutiva de concentración, en medio de un proceso de liberaciones anunciado por el gobierno pero que avanza con lentitud y sin listas oficiales.

ONG y partidos opositores contabilizan entre 16 y 22 excarcelaciones desde el anuncio oficial realizado el pasado jueves por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, quien habló de un “gesto unilateral para afianzar la paz”.

Entre los liberados figuran cinco ciudadanos españoles, incluida la activista Rocío San Miguel, además de varios venezolanos vinculados a partidos opositores.

Se confirmó la salida de Virgilio Laverde, coordinador juvenil de Vente Venezuela, junto a otros dirigentes regionales.

También fueron liberados el excandidato presidencial Enrique Márquez y el dirigente opositor Biagio Pilieri, cuyas imágenes saliendo del Helicoide circularon ampliamente en redes sociales.

El anuncio de Rodríguez se produjo en medio de las tensiones con Estados Unidos y tras negociaciones discretas con actores internacionales. El vocero oficial aseguró que se trata de un gesto de paz, pero no se han publicado listas oficiales de beneficiados, lo que mantiene la incertidumbre entre las familias.

Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos denuncian que más de 200 personas continúan privadas de libertad por motivos políticos en Venezuela, y que las liberaciones recientes, aunque positivas, son insuficientes para hablar de una apertura real.

En las afueras del Helicoide y otras cárceles como Rodeo I, familiares sostienen pancartas y velas, reclamando la libertad de todos los detenidos. “Todos son inocentes”, repiten en medio de oraciones y cantos, en una jornada que refleja tanto la esperanza como la frustración de quienes esperan justicia.

La situación mantiene a Caracas en vilo: expectativa por nuevas liberaciones, tensión por la falta de transparencia y presión ciudadana que no cede.

 El desenlace de este proceso marcará un nuevo capítulo en la crisis política venezolana.