La batalla legal entre la diseñadora australiana Katie Perry y la cantante estadounidense Katy Perry llegó a un desenlace histórico este miércoles, cuando el Tribunal Supremo falló a favor de la diseñadora en un caso de marca registrada que se ha prolongado por más de una década.
Los jueces determinaron que Katie Perry, quien lanzó su línea de ropa en 2007, no dañó la reputación de la intérprete ni generó confusión entre los consumidores. La decisión revierte un fallo de 2024 que había cancelado la marca registrada de la diseñadora, tras una apelación presentada por la cantante.

Katie Perry, que cambió su apellido a Taylor en 2015, había demandado con éxito a la estrella del pop por vender mercancía durante su gira australiana de 2014, alegando que infringía su marca. Sin embargo, esa victoria fue anulada dos años después, dejando a la diseñadora en una prolongada batalla judicial que ahora concluye con un triunfo significativo.
El Tribunal Supremo subrayó que la diseñadora actuó de manera legítima al registrar y comercializar su marca, y que no existían pruebas de que su actividad hubiera perjudicado la imagen de la cantante. La resolución marca un precedente importante en materia de propiedad intelectual, especialmente en casos donde nombres similares generan disputas de alto perfil.
Katie Perry celebró la decisión como una reivindicación de su trabajo y su identidad profesional. “Este fallo confirma que mi marca tiene derecho a existir y que la creatividad independiente debe ser protegida”, declaró tras conocer el veredicto.

Por su parte, representantes de Katy Perry no emitieron comentarios inmediatos, aunque fuentes cercanas señalaron que la artista evalúa sus próximos pasos legales.
La sentencia pone fin a uno de los litigios más mediáticos en la intersección entre moda y música, y abre un debate sobre la necesidad de mayor claridad en las leyes de marcas registradas para evitar conflictos prolongados.