El arranque del nuevo ciclo político encuentra al Valle de Sula con una herida abierta: la pérdida masiva de empleos que, según representantes del sector productivo, dejó a miles de familias sin sustento durante el último año.
El fundador del Gremio de la Micro y Pequeña Empresa en Honduras (Gremipe), Victorino Carranza, calificó como preocupante el balance laboral del 2025, al revelar que solo entre octubre y enero del 2026 se eliminaron alrededor de 35 mil puestos de trabajo en la región.
De acuerdo con estimaciones del gremio, el impacto total a lo largo del año fue aún mayor: 89 mil empleos perdidos en 2025, afectando principalmente a la maquila y a la micro, pequeña y mediana empresa.
Carranza atribuyó la crisis a la importación masiva de productos terminados procedentes de China, realizada sin un tratado de libre comercio formal. “Fue un acuerdo de palabra, sin respaldo legal ni técnico, que terminó afectando a la producción nacional”, denunció.
La maquila, que históricamente ha sido uno de los motores de empleo en el Valle de Sula, sufrió una caída abrupta en la demanda de mano de obra, mientras que pequeños talleres y negocios locales se vieron desplazados por la competencia de productos más baratos.
Este fenómeno, según Gremipe, no solo golpeó la economía regional, sino que también incrementó la informalidad laboral y la migración de trabajadores hacia otros sectores menos estables.
Ante este panorama, el gremio exigió al nuevo gobierno que priorice políticas de protección a la industria nacional, renegociación de acuerdos comerciales y estímulos fiscales para las empresas locales.
“El Valle de Sula necesita ser atendido con urgencia; no podemos permitir que la apertura indiscriminada siga destruyendo empleos”, advirtió Carranza. La expectativa ahora recae en las primeras decisiones de la nueva administración, que deberá enfrentar el reto de equilibrar la apertura comercial con la defensa del empleo y la competitividad de la producción hondureña.