El Club Deportivo Victoria y, en particular, su presidente Javier Cruz, atraviesan un inicio de año convulsionado debido a las deudas que superan los 5 millones de lempiras, situación que ha puesto en riesgo la permanencia del equipo en la Liga Nacional de Honduras.
La Asamblea del máximo organismo del fútbol hondureño otorgó un plazo que venció la medianoche del 15 de enero de 2026, en el cual la dirigencia ceibeña debía presentar pruebas de pago y un plan de financiamiento para solventar la crisis.
Según la directiva de la Liga, encabezada por Jorge Herrera, la institución deberá evaluar en una reunión extraordinaria si Victoria cumple con los requisitos mínimos para continuar en el torneo Clausura 2026.
De no lograrlo, el reglamento contempla sanciones severas, incluyendo la desafiliación y el descenso automático a la segunda división.
En las últimas horas, la dirigencia del club ha trabajado intensamente para reunir los fondos necesarios.
Se confirmó que se completaron dos meses de pago atrasado a los jugadores, quienes aceptaron de manera positiva el compromiso de recibir el resto en los próximos días. Sin embargo, la incertidumbre persiste, ya que varios futbolistas habían abandonado la institución en meses anteriores por incumplimiento salarial, debilitando la plantilla de cara al torneo.
La situación financiera también ha impedido fichajes y la contratación de un cuerpo técnico estable, lo que agrava el panorama deportivo.
“Estamos conscientes de la gravedad del momento, pero confiamos en que lograremos cumplir con la Liga y mantenernos en primera división”, declaró Cruz a medios locales.
El futuro de la Jaiba Brava se decidirá en las próximas horas, cuando la Liga Nacional valore si los pagos realizados son suficientes para garantizar la continuidad del club.
La afición ceibeña, preocupada por la posible desaparición de su equipo en la máxima categoría, espera que la dirigencia logre salvar la institución y evitar un golpe histórico para el fútbol hondureño.