Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 han desatado una auténtica fiebre por los peluches oficiales de sus mascotas: Tina y Milo, dos armiños hermanos que representan respectivamente los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Estos simpáticos personajes, inspirados en las ciudades anfitrionas —Cortina d’Ampezzo y Milán—, se han convertido en el objeto más codiciado de la cita deportiva.
Las tiendas oficiales reportan que los peluches se agotan en cuestión de horas, con largas filas de aficionados que buscan llevarse a casa un recuerdo de los Juegos. La demanda ha sido tan alta que, en algunos casos, la única manera de conseguirlos es a través de los propios atletas: quienes suben al podio reciben un Tina o Milo como símbolo de su victoria, junto con las medallas.

Tina, de pelaje claro, encarna el espíritu olímpico con su carácter explorador y soñador; mientras que Milo, de pelaje más oscuro, representa la resiliencia y determinación de los Juegos Paralímpicos. Ambos transmiten valores de ingenio, aventura y solidaridad, reflejando la esencia de la competencia y la unión entre culturas.
La tradición de entregar peluches a los medallistas no es nueva: en Beijing 2022, el panda Bing Dwen Dwen se convirtió en un fenómeno global. Ahora, Tina y Milo siguen ese camino, reforzando la conexión emocional entre atletas, público y símbolos olímpicos.
Más allá de su atractivo comercial, los organizadores destacan que los peluches cumplen un rol cultural y social: acercan el espíritu olímpico a los más jóvenes y promueven la identidad de los Juegos. Con su éxito arrollador, Tina y Milo ya se perfilan como íconos inolvidables de Milán-Cortina 2026.