Lejos de encontrar el impulso esperado tras la destitución del técnico argentino Matías Almeyda, el nuevo Sevilla de Luis García Plaza volvió a decepcionar.
El conjunto andaluz cayó 1-0 en su visita al colista Real Oviedo, un resultado que lo deja apenas dos puntos por encima de la zona de descenso en la jornada 30 de LaLiga.
El único gol del encuentro llegó en el minuto 32, cuando el delantero uruguayo Federico Viñas se anticipó a la defensa sevillista y conectó de cabeza un centro preciso para batir al guardameta.
El tanto fue un golpe anímico para los visitantes, que poco después se complicaron aún más con la expulsión directa de Tanguy Nianzou, sancionado por una dura acción sobre el atacante celeste.
Con un hombre menos durante casi una hora, el Sevilla se vio incapaz de reaccionar.
La derrota supone un duro revés para García Plaza, quien había asumido el banquillo con la misión de revitalizar a un equipo en crisis.

Sin embargo, la falta de ideas ofensivas y la fragilidad defensiva volvieron a quedar en evidencia. El Sevilla apenas generó ocasiones claras y terminó sometido por un Oviedo que, pese a su condición de último clasificado, mostró mayor intensidad y determinación.
En la grada del Carlos Tartiere, la afición local celebró con euforia un triunfo que les devuelve esperanza en la lucha por la permanencia.
Para el Sevilla, en cambio, la situación se torna alarmante: con solo dos puntos de margen sobre el descenso y un calendario exigente por delante, el margen de error se reduce al mínimo.
La presión aumenta sobre García Plaza y sus jugadores, conscientes de que cada jornada será una final en la recta decisiva del campeonato. El club, que inició la temporada con aspiraciones europeas, se enfrenta ahora al reto de evitar un desenlace que sería histórico y doloroso: perder la categoría en LaLiga.