Luego de la eliminación de Honduras en el Mundial United 2026, el portero Edrick Menjívar sorprendió al país al anunciar que no volvería a vestir la camiseta de la Selección Nacional.
En aquel momento, el guardameta no soportó la ola de críticas y aseguró que su último partido con la “H” lo había disputado en Costa Rica. Sin embargo, cuatro meses después, el panorama parece haber cambiado.
Menjívar reveló que sostuvo una reunión con Francis Hernández, dirigente del fútbol hondureño, en la que lograron limar asperezas y llegar a un acuerdo positivo.
“Tuve una reunión con Francis Hernández y quedamos en buenos términos; me pongo a disposición de la Selección Nacional de Honduras”, expresó el arquero, dejando claro que su decisión inicial ha quedado atrás.
El regreso de Menjívar representa un alivio para la estructura deportiva del país, ya que su experiencia y liderazgo bajo los tres palos son considerados fundamentales en el proceso de reconstrucción de la escuadra nacional.

Tras la dura eliminación mundialista, la Selección busca recomponer su imagen y fortalecer la confianza de los jugadores con miras a las próximas competencias regionales e internacionales.
La reflexión del portero también envía un mensaje de madurez y compromiso, demostrando que las críticas, aunque duras, pueden convertirse en oportunidades de crecimiento personal y profesional.
Su disposición a volver abre la puerta a un nuevo capítulo en la relación entre futbolistas, dirigentes y afición, que exige unidad para enfrentar los retos venideros.
Con esta decisión, Menjívar se reintegra al grupo de jugadores disponibles para futuras convocatorias, y la expectativa se centra ahora en cómo su retorno impactará en el rendimiento colectivo.
La Selección Nacional de Honduras, marcada por altibajos en los últimos años, necesita figuras que aporten estabilidad y confianza, y el regreso del arquero podría ser un paso clave en esa dirección.