El FC Barcelona logró un empate dramático (1-1) frente al Newcastle en un partido de alta tensión que parecía perdido hasta el último suspiro.
El conjunto inglés, superior durante gran parte del encuentro, se adelantó en el minuto 87 gracias a un gol de Harvey Barnes que parecía sentenciar la eliminatoria.
Sin embargo, un penalti sobre Dani Olmo en tiempo de descuento cambió el rumbo del partido.
Lamine Yamal, la joven promesa azulgrana, asumió la responsabilidad y transformó la pena máxima con temple, otorgando al Barcelona una vida extra en la serie.
El gol llegó literalmente sobre la bocina, cuando el reloj ya marcaba el final del tiempo reglamentario, desatando la euforia en el banquillo catalán y la frustración en los jugadores del Newcastle, que se veían con la victoria en el bolsillo.
El encuentro fue dominado por los ingleses, que mostraron mayor intensidad, orden táctico y capacidad ofensiva.

El Barcelona, en cambio, se vio superado en varios tramos y apenas generó ocasiones claras.
La falta de fluidez en el mediocampo y la escasa conexión entre sus delanteros hicieron que el equipo dirigido por Xavi Hernández dependiera de un golpe de fortuna para evitar la derrota.
El penalti señalado por el árbitro tras una falta sobre Dani Olmo fue la única vía que permitió a los azulgranas rescatar un resultado que, por lo visto en el campo, no merecían.
Aun así, el empate deja abierta la eliminatoria y brinda al Barcelona la oportunidad de definirla en casa, ante su afición, la próxima semana.
El resultado refleja la resiliencia de un equipo que, pese a sus dificultades, sigue encontrando respuestas en los momentos más críticos.
Para el Newcastle, la sensación es amarga: dominaron el partido, estuvieron a minutos de una victoria histórica, pero se marchan con un empate que sabe a derrota.
El desenlace en el Camp Nou será decisivo y promete emociones fuertes en una eliminatoria que aún está en el aire.