WASHINGTON. – Fuerzas de Estados Unidos atacaron este domingo dos lanzadores de cohetes de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en la isla iraní de Larak, en el estrecho de Ormuz, marcando la primera acción militar estadounidense reconocida públicamente dentro de Irán desde finales de julio y rompiendo casi un mes de calma relativa en el conflicto intermitente que ambos países sostienen desde febrero.
Según el vocero del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), el capitán Tim Hawkins, las fuerzas de la IRGC fueron observadas preparando el lanzamiento de cohetes con minas marinas hacia el estrecho de Ormuz, una de las rutas de comercio energético más importantes del mundo, apenas días después de que el Ejército estadounidense completara la limpieza de minas marinas en las rutas de navegación internacional del paso.

En represalia, Irán lanzó misiles balísticos contra bases estadounidenses en Jordania, entre ellas las bases aéreas King Hussein y Al-Azraq, según confirmó la propia Guardia Revolucionaria a través de la televisora estatal IRIB. Las fuerzas armadas de Jordania informaron que su red de defensa aérea interceptó los proyectiles que ingresaron a su espacio aéreo, y funcionarios estadounidenses indicaron que prácticamente todos los misiles fueron neutralizados, sin reportarse daños estructurales significativos ni víctimas en las bases atacadas.
Medios estatales iraníes, por su parte, aseguraron que el ataque estadounidense en Larak dejó muertos y heridos entre combatientes y civiles iraníes, aunque esas cifras no han podido ser verificadas de forma independiente. El vocero de la Guardia Revolucionaria, general Hossein Mohebi, calificó la operación estadounidense como «un error estratégico y letal» por parte de la administración de Donald Trump, en momentos en que Irán y Omán mantienen conversaciones para restablecer el tráfico marítimo por el estrecho.