El debate sobre las reformas al subsector eléctrico continúa estancado en el Congreso Nacional, en momentos en que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) mantiene racionamientos de servicio en distintas zonas del país y arrastra pérdidas que, según informes recientes de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), superan los 12 mil millones de lempiras en lo que va del año.
El jefe de bancada del Partido Libertad y Refundación (Libre), Ronald Panchamé, reiteró que su bancada se mantiene «firme» en el rechazo a cualquier reforma que, a su juicio, abra la puerta a la privatización de la estatal eléctrica. El legislador atribuyó el estancamiento de la iniciativa a la falta de definición del Partido Liberal, cuya bancada resulta determinante para alcanzar los 65 votos requeridos. «El Partido Liberal no se decide», afirmó Panchamé, quien advirtió que cualquier diputado que respalde una eventual privatización «va a pagar una factura muy grande» en las próximas elecciones.

Desde la bancada liberal, el diputado Alberto Cruz reconoció que su partido continúa dividido frente al proyecto y lamentó que Libre «no haya presentado una contrapropuesta» y se limite a rechazar las iniciativas planteadas. Cruz insistió en que la reforma debe incluir un plan concreto para rescatar financieramente a la ENEE, cuyo déficit operativo ronda los 15 mil millones de lempiras.
Mientras las bancadas negocian, la vicepresidenta del Congreso, Tania Pinto, admitió que la eventual aprobación de la ley no resolverá de inmediato la crisis del servicio eléctrico, aunque permitiría sentar las bases para mejorar la calidad y el precio de la energía a mediano plazo.
El pulso político entre Libre, el Partido Liberal y el Nacional mantiene en vilo la aprobación de una reforma que, según analistas, resulta clave para frenar el deterioro financiero de la ENEE y reducir los apagones que afectan al comercio y a los hogares hondureños.