Elecciones o guerra: el ultimátum que divide a Ucrania

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Kiev, Ucrania. La exigencia del exministro de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, de avanzar hacia unas elecciones presidenciales incluso antes de que termine la invasión rusa ha reabierto un debate político sensible en un país que no vota a nivel nacional desde 2019.

La ley marcial vigente desde 2022 impide constitucionalmente la celebración de comicios, y el mandato de Volodímir Zelenski, que formalmente concluyó en mayo de 2024, se mantiene vigente mientras dure esa excepción.

Fedorov, destituido en julio en medio de protestas inusuales para el contexto bélico, defendió que la democracia ucraniana «no puede ser rehén de Rusia» y pidió hallar un mecanismo legal, seguro y realista para restaurar el proceso electoral. Reconoció la complejidad del reto, pero insistió en que dificultad no equivale a imposibilidad.

Zelenski, en cambio, ha respondido con dureza, advirtiendo que convocar elecciones ahora provocaría «un tsunami» capaz de fracturar al país. No obstante, dejó una puerta abierta: se mostró dispuesto a convocarlos si Estados Unidos y sus aliados europeos garantizan la seguridad necesaria.

El debate choca con obstáculos de enorme magnitud. Además de la prohibición constitucional bajo ley marcial, cualquier proceso electoral debería resolver cómo votan los militares desplegados en el frente, los millones de refugiados en el extranjero y los ciudadanos en territorios ocupados por Rusia.

A esto se suma el riesgo de que los centros de votación se conviertan en objetivos de ataques con misiles y drones, además de la amenaza de ciberataques y desinformación rusa durante una eventual campaña.

Por ahora, la propuesta de Fedorov funciona más como inicio de una discusión política que como convocatoria inminente, mientras Kiev sopesa cómo compatibilizar legitimidad democrática y seguridad nacional en plena guerra.